Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio ahi donde dobla el viento y se cruzan los atajos. Al lado de él estaba la muerte, con una botella en la mano me miraban de reojo y se reían por lo bajo. Y yo que esperaba no sé a quién, al otro lado de la calle del otoño una noche de bufanda que me encontró desvelado, entre dientes oí a la muerte que decía, que decía así: Cuántas veces se habrá escapado, como laucha por tirante y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme, podemo...