Déjame ver que hay para saborear esta vuelta, la carta no está siempre a tu alcance en los matutinos. Loco de pensar que se dispute el poder y la gloria, y con el frio de un reino las almas congelar; Cuanta verdad, cuanta mentira y cuantas palabras, y todo ese motor para devastar tu inconciente. Y en qué lugar, habrá consuelo para mi locura, esta ironía con qué‚ se cura si el final es en donde partí, Y a quién llamar, a quién golpearle la puerta tan tarde, con quién hablar cuando no hay nadi...