Ella gritó y después susurró y en ningún caso yo entendí una palabra. Dijo que sí, siempre estaría allí, y después pretendió que le diera las gracias. Comenzó una noche cualquiera y aún no lo he sabido parar. Ella corrió, dijo: "ven tras de mí", y el polvo que levantó me cegó completamente. Me señaló, dijó: "es el mismo error". Yo traté de explicar que era un error diferente. ¿Qué más da? Se trata de errores. Qué más da, si el peor de ellos fue que ella me confundió con una persona que, obviamente, no era yo. Ella aportó ante el juez cartas y yo juraré que aquella no era mi letra. Puso en mi boca frases que a mí ...