Me dicen: Ya te volveremos a llamar, pero no lo harán; lo sé muy bien. Estoy en la calle y sólo puedo pensar en la manera de decírselo a Isabel. Tras la puerta escucho cómo toca en su violín algo triste y yo no sé qué vamos a hacer. No es un buen momento, porque en Navidad nacerá nuestro primer bebé. Conozco mi suerte demasiado bien pero al oír su voz me siento algo mejor. Ella dice que las cosas cambiarán. Yo la abrazo y permanezco así, y así se esconde el sol. [a partir de aquí no aparece ninguna estructura nueva...] En este viejo coche no se está tan mal; llevo aquí desde hace un mes con Isabel. Pero el invierno muy pronto lle...