Recorrió largo tiempo en su reloj. Peleó para ser lo que es hoy. Luchador, testarudo y cómo no cariñoso y tierno como yo. Sin pensar me enseñaba a reaccionar al calor de su lumbre y su voz. Un bastón le ayudaba a caminar, pero él era duro como yo. Y el camino acabó. Su mirada dulce y gris voló. Y su luz se apagó como la llama del candil que hace tiempo ardió. Y su voz susurraba y susurraba 'liberadme de todo el dolor'. Una vez de pequeño me cantó la canción que de niño aprendió. Carcajadas...