Sentado solo en un banco en la ciudad, con tu mirada recordando el litoral, tu suerte quiso estar partida mitad verdad, mitad mentira, como esperanza de los pobres prometida. Andando solo bajo la llovizna gris, fingiendo duro que tu vida fue de aquí. ¿Por qué cambiaste un mar de gente por donde gobierna la flor? Mirá que el río nunca regaló el color. CARITO, SUELTA TU PENA, SE HAGA DIAMANTE TU LÁGRIMA ENTRE MIS CUERDAS. CARITO, SUELTA TU PIEDRA, PARA VOLAR COMO EL ZORZAL EN PRIMAVERA. Solo de armónica, con los siguientes acordes de fondo: En Buenos Aires los zapatos son modernos, pero no lucen como en la plaza de un pueblo. Dejá...