Se llamaba Alan Delon, el viajero que quiso enseñarme a besar en la gare d'Austerlitz Primavera de un amor amarillo y fugaz como el sol del veranillo de San Martín. Hay quien dice que fui yo la primera en olvidar, Cuando en un si bemol de Jacques Brel, En la fatua Nueva York da más sombra que los limoneros la estatua de la libertad. Pero en 'Desolation Row', las sirenas de los petroleros no dejan reír ni volar. Y en el coro de Babel desafina un español, Desafiando el oleaje sin timón ni timonel, Por mis sueños va ligero de equipaje sobre un cascaron de nuez, mi corazón de viaje, Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero de un v...