| tipo |
canción |
calidad |
promedio |
 | letra y acordes para guitarra (chords) |  |
Érase un muchacho flaco y de espejuelos que creía que el clítoris era un templo griego, que las menstruaciones eran proletarias y era fornicar una tarjeta bancaria. Todos sus amigos se burlaban cuando el inocente por saber preguntaba. Y le contestaban: “¿Para qué aprender si con esa cara nunca vas a ejercer? Pero de repente, todo cambió con una señora que al barrio se mudó: Muy acongojada, recién divorciada, que necesitaba con amor ser consolada. Como nuestro amigo, lamentablemente, no veía nada más allá de sus lentes aquella mañana nada sospechó cuando la señora a su casa lo invitó. Ella abrió la puerta y le dijo alegre: “Quier...