Cuando a México llegué me brindaba el corazón no se si por la emoción o la contaminación. Con algunos compañeros fui a cenar a un restaurante encontré chile habanero y en seguida fui a probar. Me quisieron advertir me trataron de alertar pero de un paisano vino como voy a desconfiar. El picor me hizo llorar el hocico me quemó y el maldito al otro día vino y me contraatacó. Coro: No me gusta el chile no quiero picante jamás lo pruebo de hoy en adelante, no me gusta el chile corazón porque te ataca a traición. Me entró luego una ansiedad de comer torta cubana tal vez por curiosidad o es que la patria me llama. La busqué con muc...