Como barca en la mar que encendida en brea muge y zozobra. Me enciendo así yo con tu recuerdo, con tu mención. Se me altera el pulso, la sangre, como a un niño ladrón. Y mi débil engranaje golpetea azorado, en completa confusión. No es que a tu paso ardan candiles, inflama el aire la yesca que es tu sola presencia. Si tan sólo al pensar que él encontrará morada entre tus pies tiemblo de ira y de celos, que no se alterará mi condición al saberte al alcance de sus besos bandoleros... Prendí hogueras que no supe mantener. Ya no danzo, loco, al son de los tambores, porque al fin, porque al fin te consiguió, el que tiene un corazón ...