Pierdo mis defensas en los recodos de la angustia. Busco una mirada, cada momento, en todas partes. Mi vida no es de nadie, ni yo le pido a nadie nunca que haga algo que yo mismo jamás haría sin dudarlo. Y solo sé que no puedo estar; si tú te vas, mi casa voy a quemar. Su puerta y su mirada siempre abiertas de par en par. Y sola, sé que no puede estar; y ahora sé que se perderá. Y al final, sólo envidia y ambición; y yo sé que sin buscar no encontraré. Paso al loco de la calle. Paso al ansia de vivir. Mi cuarto es tan pequeño que nunca encuentro sus esquinas. Desde que tu te has ido, se ríe de mí la soledad; te espero en los cam...