De prisa como el viento van pasando, Los días y las noches de la infancia, Un ángel nos protege con cuidados, Mientras sus manos tejen las distancias, Después llegan los años juveniles, Los juegos los amigos el colegio, El alma ya define sus perfiles, Y empieza el corazón, De pronto a cultivar un sueño, Y brotan como manantial, Las mieles del primer amor, El alma ya quiere volar, Y vuela tras una ilusión, Aprendemos que el dolor y la alegría, Son la esencia permanente de la vida, Y luego cuando somos dos, En busca de un mismo ideal, Formamos un nido de amor, Refugio que se llama hogar, Empezamos otra etapa del camino, Un hombre un...