(En los cuatro primeros versos se repite dos veces el primer arpegio) Corre la fría noche buscando el calor del día y el silencio se desmonta en un momento. Advierten negras nubes que el sol hoy no madrugue y puede que la lluvia esté presente. Se despierta la gente, su ajetreo y su rutina y a la vuelta de la esquina, amanece. Saluda la mañana y las calles se acicalan y el trasiego de la vida nos ofrecen. Avenidas invadidas por motores con sus ruidos, sus olores y adelantos. Otro atasco, otro percance, otro borde, otra obra y otro ¿dónde coño aparco? Abandonan sus barrios los hijos del salario a montar el escenario de ...