Cuando era un chiquillo, que alegría, jugando a la guerra noche y día. Saltando una verja, verte a ti, y así en tus ojos algo nuevo descubrir. Las rosas decían que eras mía y un gato me hacía compañía. Desde que me dejaste yo no sé por qué la ventana es más grande sin tu amor. El gato que está en nuestro cielo no va a volver a casa si no estás. No sabes mi amor, que noche bella... Presiento que tu estás en esa estrella. El gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía. Mas sé que...