El misterio estaba allí, en aquella casa color ladrillo un palo rojo en la puerta y un letrero amarillo. Era una abarrotería de amor unos billetes para conoces el sabor de una cama compartida con dama sin nombre Con el fantasma de la virginidad el ahorro perdió la dignidad rompí la alcancía toque en la puerta y entré. No hubo celos ni suegras ni tuve que invitarlas al cine no hubo escenas ni cuñados y menos un maldito abogado. Era toda democracia no había edad ni clases sociales si cumplías...