Somos dos, para que queremos más. Pensamos antes de matarnos. Íbamos hacia el cielo y al compás. Sabe Dios, que pudo soltarnos...o no soltarnos. Ardió el colchón donde tu y yo mojamos nuestros flacos, huesos, secos tiritando de un amor tan prieto y dulce como no pensé que habría algo tan dulce como tu. Y esto es solo una aproximación, solo una aproximación, Quiérenos, al destino quiérenos. Déjanos antes de acostarnos. Júntanos, al destino júntanos. Otra vez antes de matarnos. Ardió el colchón donde tu y yo empapamos nuestros flacos, huesos, secos tiritando de un amor tan prieto y dulce como no pensé que habría algo tan dulce ...