En una noche oscura de terrible tempestad cruzando por el valle iba un jinete en su corcel. de pronto vio en el cielo con radiante claridad rebaño de mil vacas, fantasmas a tropel. arre-a-e, arre-a-o el lúgubre clamor... los ojos de esas bestias eran brazas al mirar el casco de sus patas centelleaban al pisar. sus trágicos bramidos tenían algo de infernal sus cuernos eran negros con brillo de metal el lúgubre clamor... Detras de la manada cabalgando sin cesar, jinetes celestiales la trataban de alcanzar. entonces el vaquero solitario oyó una voz, la voz de su conciencia como una maldición. arre-a-e, arre-a-o el lúgubre cla...