Me castiga Dios porque aún te quiero sabiendo que engañas a mi corazón. Te sigo queriendo me sigues mintiendo y vivo engañado sabiéndolo yo. Muchas veces en silencio estoy llorando y bebiendo la amargura de mi llanto me da pena de mí mismo por cobarde al callarme la vergüenza de tu engaño. Me castiga Dios porque aún te quiero sabiendo que engañas a mi corazón. Sabiendo que tú no mereces que nadie te mire un momento ni por compasión. Me castiga Dios......