Yo te invitaba siempre a cenar, a merendar y a desayunar, y tú a mí nunca. Todo tenía pinta de ir bien, a pesar de tantos defectos que yo tragaba. Y recuerdo que tu nariz estaba a punto de crecer cuando decías que nunca habría otro como yo ESTRIBILLO: Mi venganza esta cerca y comprenderás que te mereces un castigo. Y una cosa es verdad: No soy tan tonto como crees que soy. No soy tan tonto como crees que soy. Pero pronto empecé a sospechar. Noté que había una mosca detrás de mi oreja. Siempre tardabas mucho en volver de aquel gimnasio donde ibas a hacer body-building. Un día fuí y comprobé que me la jugabas con tu Aquel...