Existen cielos que yo jamás veré, de blancas nubes con cuellos de cisne que parecen emerger de la tierra como níveas flores. Los he buscado de estación en estación, llegué a Madrid, Nueva York y Estambul pero no llegué a una conclusión, ya se han confirmado mis temores. Que duelen las horas en la oscuridad, que fumo diez mil cigarrillos que sé que mi voz quebrarán, que rezo y voy dibujando en ceniza una cruz, que súbitamente caiga un rayo y se haga la luz. Me pregunto dónde estarás, me pregunto por qué no estás aquí. EL RESTO DE LA CANCIÓN SE TOCA IGUAL Si me haces falta hoy que una guerra va a estallar, dicen son ...