Una mañana llegaste sin avisar y en mi ventana mirabas sin hablar; pensé que era un sueño, pensé que eras mi imaginación, pero eras real lo se, por esta vibración. Tus alas blancas, arropaban mi habitación, con cierta ternura llegaste a mi corazón, con tanta dulzura que no supe cómo hacer con tanta hermosura que dejó todo tu ser. Yo qué voy a hacer si no te encuentro si no tengo el calor de tu piel yo qué voy a hacer si no tengo el valor de seguir yo qué voy a hacer sin tí, mi gaviota de abril. Y caminamos, era un día de conversar y nos miramos sin nada que ocultar, tu mano y la mía en una sola pude ver pero tuve miedo de perder...