Un niño de 6 años procuro hacer navegar Un barco de madera que tallo Con una sonrisa a flor de labios deposito Sobre el agua aquel madero y navegó Se gozaba al ver su barca funcionar Se reía al ver la obra de sus manos Navegando aguas profundas No hay palabras que expresaran su emoción. De repente la marea subió Y una ola de mar aquel barquito secuestro Pasaron los años y el niñito se convirtió En un prominente y respetado señor doctor Un día en la plaza caminando una sorpresa se llevo Al ver en una vitrina el viejo monumento que tallo Entro a la tienda y converso con el comerciante Le dijo le compro aquel talayón de el estandart...