Mi corazón, herido por mil razones hoy grita desde sus balcones rogandote, Señor, por auxilio. Como la mujer aquella con el flujo de sangre se acercó a ti y Tú la sanaste, también quiero hoy tocar tus vestidos y a la casa de Jairo iré contigo. Dondequiera que Tú vayas, desde hoy será mi destino Porque ataré mis manos a tu manto, para asegurarme de no soltarlo. Porque sin ti la vida es vana, es como un día sin sol de mañana. Ataré mis manos a tu manto para asegurarme de no soltarlo, Porque el estar sin tu amor un segundo no tiene sentido. Ataré mis manos a ti oh Divino Salvador Ataré mis manos a tu manto Divino Señor Y en el camin...