Por la blanda arena que lame el mar tu pequeña huella no vuelve más, un sendero sólo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda. Un sendero sólo de penas mudas llegó hasta la espu-ma. Sabe Dios qué angustia te acompañó, qué dolores viejos calló tu voz, para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas. La canción que canta en el fondo oscuro del mar las caracolas. TE VAS, ALFONSINA, CON TU SOLEDAD. ¿QUÉ POEMAS NUEVOS FUISTE A BUSCAR? Y UNA VOZ ANTIGUA DE VIENTO Y DE SAL TE RE...