Era capaz de hacer a un niño reir, sin parar tenia ocurrencias tan geniales, solo el era capaz la cara pintada de colores y en su mano un violin que sonaba mas o menos pero hacia reir Y el caso es que en el fondo era un infeliz, le parecía ridículo pintarse la nariz, lucía mucho más un salto mortal y él quería ser equilibrista y oír sobre la pista ovaciones en vez de tanto reír. Nunca supo asumir su posición, sin darse cuenta que hacía feliz a tantos en su papel de cenicienta. Que si un día faltase en el circo llegaría a su fin que nunca sería el mismo sin su violín. Pero él seguía empeñado en ser infeliz, se veía tan ridículo pinta...