Sobre mis párpados vela el gallo de la madrugada, sobre el péndulo que la vigilia mueve. Tus rotundas palabras, tu cortante gesto son el gélido viento que silba por las rendijas de mi pensamiento. Y es tan grande la tristeza que hoy siento... Aléjate espejismo del amor eterno, sólo eres literaria veleidad. Ni al peregrino das posada ni al sediento agua ni al que ansía saber muestras la verdad. Detesto el tiempo, la ansiedad lamento. Descansar sólo quiero, junto al calor del fuego, Me amarro al momento, y lo único que poseo, con los hombres azules es el azul desierto. Es lo que hoy deseo, y a ti te deseo que de cascabeles, pífanos y ...