Sírvete entretanto lo que te apetezca. Redimirte quiero más sin sobresaltos. Sobre los tejados se escapa la tarde, humo de un cigarro que fuma Gardel. En el dulce licor que me hiere salvaje, en los garabatos que hago en el mantel. Esperaré. Y si no vuelves, bajo el olivo me quedaré dormido. Esperaré, por si te pierdes, saldrá la luna, fanalico encendido. Te regalo mi capa, mi capa de color grana. Mi triste sonrisa alzada en las ramas, en los gallardetes, en las banderolas. Yo te haré un vestido de un rojo amapola. Nana del marinero nudo de antojos, que nadie te amará tanto como yo. Si ahora pudiese estar mirando tus ojos iba ...