Caminando muy despacio por el metro siempre va su techo son las estrellas por cama un viejo portal. Junta monedas en un vaso roto atado a su viejo acordeón su mirada de tristeza delata que intima con la soledad. ¡ Señor, donde estás ! Largas canas en su barba y su poco pelo sin peinar sus zapatos son los dedos cansados y aburridos de andar. Compañero del frío jamás recibió ayuda de ninguna institución aún recuerda sus tiempos de obispo rebelde y su expulsión. ¡ En mi fé mando yo ! Cuentan q...