Aun me acuerdo de aquel bar de La Latina donde te encontré llorando en el lavabo. Unos chistes y a reir, dos gin-tonics y un abrazo. "Buenos Aires y Madrid al final se han encontrado", me dijiste entre las mantas de mi cuarto. Y esa noche frenó en seco el calendario Por las tardes fueron paques y museos. Por las noches nos quitábamos los miedos. Eran días de guardar, fueron noches de desvelo. Tú pensabas que el amor era poco más que un juego, y una tarde me dijiste “yo me vuelvo”. Y alguien le quitó la risa a los espejos Y te fuiste huyendo, como los pájaros del invierno. Seré la excepción, mi dolor no lo cura el tiempo. No estoy ...