Esta es la historia de un condenado a muerte, y de la 'Doña' que siempre lo acompañó; cuando ella ponía la mano sobre su frente, hacía mas milagros que un santo, un cura o un doctor. Harto y cansado de tantas terapias y sueros, moría vencido por todo lo que no logró; sabía que nunca podría conocer a sus nietos, dolía sentirse una historia que no terminó. Y yo quise recordar a ese amigo que no tuvo la razón, pues su historia no ha quedado inconclusa, mucho fué lo que sembró en su gente. El decía: Tengo frío, pero si tú no estás lista, no me voy; no podré partir tranquilo hasta ver que eres mas fuerte, hasta ver que eres tan fuert...