Rosario es el Parque Independencia, un silencio que huele a poesía sobre el Rosedal, es el gris del cemento que arrulla a un río somnoliento que despierta al llegar un domingo de Ñuls y Central. Rosario es de mercurio en la avenida, es un viento que peina palmeras en el boulevard y en el centro es la mesa de un bar que añora al poeta cuyo vuelo a menudo se estrella en un suelo industrial. Rosario es mi infancia y mis amigos, mis viejos cantando a dúo alguna canción, mi primer cigarrillo intentando sentirme más hombre para ver si lograba impactar a mi primer amor. Rosario es el colegio y las rabonas, una cita en aquel ‘Sol de Mayo...