Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. Me envolvían redes de muerte, caí en tristeza y en angustia; invoqué el nombre del Señor: ¡Señor, salva mi vida! El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo. El Señor guarda a los sencillos; estando yo sin fuerzas me salvó. Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo; arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída....