No es el oro no es la plata la riqueza de los hombres aunque reine la abundancia (se repite lo mismo en el resto) En la torre de mis sueños he subido a lo más alto, los placeres de la vida no son tantos ni son caros. El querer sin ser querido esa es una pena grande, es más triste si se muere sin haber querido a nadie. Son castillos en la arena las riquezas y la fama hasta un río caudaloso suele quedar en la nada. Cuando el árbol ya se seca comienza a voltear sus ramas pero deja su semilla la...