A las peligrosas rubias de bote que en el relicario de sus escotes perfumaron mi juventud. Al milagro de los besos robados que en el diccionario de mis pecados guardaron su petalo azul. A la impudica niñera madura que en el mapamundi de su cintura al niño que fui espabilo. A la impudica niñera madura que en el mapamundi de su cintura al niño que fui espabilo. A la flor de lis de las peluqueras que me trajo el tren de la primavera A la flor de lis de las peluqueras que me trajo el tren de la prim...