La mujer que yo quiero no necesita bañarse cada noche en agua bendita tiene muchos defectos dice mi madre y demasiados huesos dice mi padre. Pero ella es más verdad que el pan y la tierra mi amor es un amor de antes de la guerra para saberlo. La mujer que yo quiero no necesita deshojar cada noche una margarita. La mujer que yo quiero es fruta jugosa prendida en mi alma como si cualquier cosa con ella quieren darmela mis amigos y se amargan la vida mis enemigos Por que sin querer tú te envuelve en su arruyo y contra su calor se pierde el orgullo y la vergüenza. La mujer que yo quiero es fruta jugosa madurando feliz dulce y ...