Siempre al borde de los que viven nunca tuvo un hijo, nunca una mujer se pasaba el día en la oficina llevando papeles, sirviendo café su refugio una pensión muy vieja, llena de fantasmas y restos de pan su amigo un gato que habló con él Nunca nadie le ofreció motivos como para estar, como para hablar nunca nadie le ofreció su casa para que no pase solo Navidad el invierno que pegaba fuerte lo encontraba a veces en la seccional "el vino es casi como el amor" decía Casi siempre a las seis menos cuarto cuando el sol despierta en el andén levantaba su cuerpo chiquito se afeitaba y contaba hasta cien como para recordar que estaba ta...