Sucede que a veces la vida mata y el amor te echa silicona en los cerrojos de tu casa, o te abre un expediente de regulación, y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas. Sucede que a veces sales de un bar y la luz quema la piel de este vampiro que te ama, te llena la frente de fino polvo marrón-sur, bostezas y te queman agujetas en las alas. Pero sucede también que, sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio. Y siempre es viernes, siesta de verano, verbena en la aldea, guirnaldas en mayo, tormentas que apagan el televisor. Teléfonos que arden, me nombra tu voz, hoy ceno contigo, hoy revolución, r...