Se recorta tu figura sacrosanta, en lo oscuro de un bar bailas, sensual y generosa. Hipnotizados espectadores, sufrimos los estertores, de una visión milagrosa. Cómplices todos los presentes, nuestras miradas convergen a tus rítmicas caderas. Compartiendo con la gente tus vivas e inteligentes, tus animales maneras. Lo que hay que aguantar. Ser uno más compartiendo tanto, tanto sentimiento. Lo que hay que aguantar. Parecer vulgar y ejercer de galán para esta mujer. Lo que hay que aguantar. Temo que nos pille algún atasco a ella y a mí, atrapados por los coches y el asfalto. Temo que, sobresaltados, los conductores de al lado de...