Alto Verde querido, pueblito humilde del litoral: tus ranchitos dormidos, yo sé que un día despertarán. Pañuelito celeste, que Pancho Díaz solía llevar, prendidito a su cuello, por esas costas del Paraná. Canoïta que pasas rumbo pa’ la ciudad: aguas arriba un día, tras la esperanza te he’ i de llevar. Mañanitas dormidas: puertos de ausencia que hacen llorar; lágrimas de amargura, que el tiempo nuevo sabrá borrar. Paraná solitario, puñales verdes litoreños, han de brotar un día, con Pancho Díaz regresarán....