Oigo como llama una campana que a esta hora de la mañana ya se fija en el reloj. Oigo al viento que sopla ligero y oigo al estruendoso vuelo pasajero de un avión. Oigo cuando pasa la vecina que canta mientras camina y a lo lejos un motor, con el que imagino una ventana que creció junto a mi cama cuando el sueño me venció. Oigo un perro ladrando distante y revoloteos constantes de unos pájaros que están, siempre disputándose las ramas como todas las mañanas y anunciando que se irán. Oigo y lo que oigo me rodea y oigo junto a mi la idea de que tengo que salir, a ser parte de esta algarabía que al menos por este día todavía se deja oír...