La llamada de Guillermo no fue un ejemplo de casualidad. Él es mayor que yo unos años, ya no pensé que se fuera a casar. En la boda de primo Guillermo algo de mí me lo volví a encontrar. La recepción reunió en la tarde árboles, sombras y un jardín, con un sin fin de rostros tan queridos que hoy se agigantan ante mí. La foto con mis hermanos yo abrazo a mi tía, me hizo falta la voz del tío que ya no está; pero por los que se van vi más sonrisas nuevas rostros infantiles y aire familiar La abuela habló con su hermana y se lo dijo todo, chistes que en la mesa subían de color. Fue cayendo la tarde que huyó en tonos rojos entre baile ...