Pensé camino al mar, punta maroma, que es del amor y el aroma; que es de la luna y su ronda y casa del sol, del lugar; ahí en donde el mar verde ya no es más luz cuando pierde lo intangible por volverse inmensa y verde realidad. Tempranito, de mañana con la luz multiplicada en los reflejos infinitos de esa mar voz de campana donde el faro vigilante pongo el sur rumbo a levante, voy en busca de esos puertos donde no aviste recuerdos. Voy dejándome nostalgia tras nostalgia en el camino que reuní al vuelo estival de tus amores peregrinos, y entre el ocre y el bermejo tonos pardo y golondrinos de otras tardes pinceleadas ¿sería amor o...