Cada vez más rendidos, cada vez más arrodillaos sentimos que la rueda machaca y vuelve a machacar. La rueda de la selva más salvaje devoradora de todo lo rentable. No queda persona, un solo lugar que no sufra sus consecuencias. Desde Japón, Korea o Indonesia, desde Sudán, Marruecos o Etiopía, desde El Salvador, Brasil, Méjico hasta los Estados Unidos. La rueda que no para de girar, solo producir miseria frente a miseria. Entre las huellas de la realidad vive la razón. Miseria frente a miseria. Poder al poderoso, más libertad para explotar. Al pobre más pobreza, bendita Globalización. Y seguirán frotándose las manos, mientras ...