Se olvido de su guitarra y guardó aquella canción que una noche desvelada le dictó su corazón. Por tener una vida segura renunció a su vocación y detrás de una corbata obscura se le va la inspiración. Cuando muere la semana y la luna suple al sol la bohemia le reclama la canción que no escribió. Es tan fácil volver al pasado y aferrarse a una ilusión lamentarse de un amor frustrado y de lo que no sucedió. Y se oye su voz con tanto dolor cantando aquel blues del perdedor que dice que no, no hay nada peor que no hacerle caso al corazón. Es tan cruda la verdad cuando deja de cantar cuando el lunes hay que ir a trabajar. Cuando el...