Dos de la tarde era un jueves algo gris en Plaza Italia me perdí. Envuelta en humo bajo un arbol la encontré, poco a poco me acerqué. Leia Bucousky y sus resacas de dolor, con su mirada arremetió. Hace unos días que me vine de Bernal sola y sólo a estudiar. Y con tus historias no, no, no me vas a impresionar, nene: mejor contate algo de acá. La Plata tiene diagonales nada más, y algún que otro puto bar. A cinco cuadras te queda la estación, y acá nomás mi habitación. Cuerpo a tierra: la batalla comenzó, me atrincheré en su corazón. Ahí me dio un gran susto un atardecer de abril. No miento Un gran infierno, pero no a roinol. ...