Fui por “Trenidá” y llegué en mi “becicleta” al zaguán de aquella inquieta vecinda. Y ahí le chiflé *cuantos eramos Buey, yo jamas le he pedaleado ningun triciclo asi que vayamos respetando* y salió como balazo a brindarme un tierno abrazo *QUE HISCISTE QUE HICISTE* y la besé. Me dijo -¿qué tal?- yo le dije, ya tanteado A’i nomás la voy pasando ¿cómo ha estado tu papá? Y entonces habló, -quiero decirte una cosa: que ahora voy a ser la esposa de Zenón, el de los caldos, que ayer se me declaró. *TE CAMBIO POR UNA PECHUGA* ¡Qué poca mamá! Agarré la “becicleta” y le di con la cubeta sin parar. Llegó el velador, yo ya estaba ar...