Todo estaba igual que ayer. Soñé y todo estaba como antes. La gente estaba, la casa estaba, todo estaba como antes. El ojo del huracán no veía, se vé que no sabía que el fuego purifica. El séptimo hijo que está llegando, lobo hambriento de alegría. Se acerca el día de luna llena, soy el primer testigo del aire enrarecido. La tierra que arde, los mares se abren, y el sol se cae como si fuera de mármol. El frío se convierte en otro frío, si viene del olvido no se calma con abrigo. El séptimo hijo está despertando, lobo hambriento de alegría. Reconocí el viejo camino, encontré perdido el hijo que yo había sido queriendo regresa...