Remolinos de semillas, buscando tierra para florecer. Y yo te ofrendo esta bronca pa´ que la lleves al mar, pa´ que no lloren los míos. Rodillas en la ciudad. Y yo te pido esa fuerza, toda tu cruel decisión, pa´ que este sueño partido despierte revolución. Estabas ahí, parada en el cordón, con la cabeza gacha, como pidiendo perdón. Al otro día estabas en el umbral, por el olor sabía que estaba todo mal. Miré con odio al cielo y pronto blasfemé, porque lo que traías era todo nuestro descarte; nuestras pestes, plástico, hedionda polución. Miseria. Abortos de millones de corazones hechos mierda. Mientras más subías me dio por escapar...