Mi casa era un abrazo con aromas, Afuera el sol oleaba en adoquines, Por suerte había chapas que, en la siesta, Hacían que llover no fuera triste ... Y hablo de mi casa nunca nuestra, Mudándonos de barrio sin opciones, A la hora de movernos que ¡increíble A la hora de movernos que ¡increíble Imaginar un mundo en los camiones! ... La casa ningún living de una pieza, De los despertadores tan temidos, Soñando que, tal vez, quizás, no suenen Para ir a mi otra escuela de bandidos... Jamás podré elogiar a mi pobreza, Tan solo es el cristal de mi pasado, Que suena, como copa, en esta noche Y abraza con su vino destapado... Mi herma...