La vieja montaña de Sísifos se desmoronó humedecieron sus labios por fin en el cielo Pero los prisioneros de guerra no volverán jamás Los hijos de la desolación escribieron, con un spray de sangre, en una pared de carne terrestre Seiscientos sesenta y seis vampiros ajustan su reloj; les fue llegada su hora con el séptimo sello. Pero los hombres de gris intentaron detener la luz. El agua quemó sus cuerpos, mis piernas corrieron despacio son treinta y tres escalones hasta la aurora Tres teporochos en una esquina miran hacia el bar; tienen un país desierto en sus pupilas. Sus venas necesitan algo de alcohol para palpitar ...